COACHING DEL SWING

Mejorar con más sensaciones que indicaciones

Aprender a disfrutar del golf de cada día

La soledad del SWING

Esto del agarrar el palo, ponerse frente a la bola, ejecutar el tiro y ver que cara se nos queda, tiene mucho de uno mismo. Habilidades, tensiones y emociones de cada uno.

Nuestra mejora en el golf es algo íntimo: se refleja a veces en la cancha de prácticas, en ocasiones en la tarjeta de recorrido y rara vez en la victoria de un torneo (en general se gana no por el buen juego, sino por los errores de los demás)

Cuando aprendes a jugar al ajedrez, siempre buscas un compañero con el que echar una partida. Sin el compañero de juego, el ajedrez se vuelve bastante tedioso.

En el golf, cuando aprendes a mover el palo, puedes buscar un compañero para tirar una bolas o mejor aún, echar unos hoyos, pero realmente siempre te enfrentas a solas: bien con la dificultad intrínseca del SWING en las prácticas, bien con el propio campo.

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Percibir lo que hacemos

Después de 400 años de golf, parece claro que no existen fórmulas mágicas para el SWING.

Pero seguimos insistiendo en el ‘dime qué tengo que hacer’ en lugar del ‘noto lo qué estoy haciendo’.

Mover a la vez y de manera coordinada literalmente miles de músculos no puede realizarse a través de una secuencia de órdenes directas sino mediante una memoria muscular previamente adquirida. El desarrollo de esta memoria precisa de ejercicios y repeticiones, pero sobre todo de aprender a sentir, a percibir lo que se está haciendo.

En el SWING hay que limitar el pensamiento hasta justo antes de mover el palo. A partir de ahí deben mandar las sensaciones. Cuántas veces un pensamiento negativo ha disuelto la memoria del movimiento del SWING justo antes de bajar el palo, produciendo un tiro pésimo y su consabida expresión (a veces lánguida, a veces furiosa): ‘¡lo sabía!’

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Golf Razonable

Percibir las sensaciones del SWING y entender las causas y efectos del impacto aceleran la memoria muscular.

Practicar ordenadamente aumenta nuestra consistencia.

Analizar antes cada golpe y asumir nuestro SWING de cada día como algo natural ayuda a evitar malos momentos.

La mejora de los tiros y la mejora del juego precisan de un mecanismo mental que regule éxitos y fracasos, de manera que nuestra mejora global se asuma  como un proceso dinámico que a veces irá mejor y otras peor, a veces rápido y otras lento.

Y hay que entender esta dinámica variable de aprendizaje como algo inherente al propio golf.

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Actitud positiva

Por su propia dificultad, el golf puede ser tremendamente agradecido o tremendamente frustrante. Cada tiro arroja una de las dos emociones.

Y se trata de disfrutar. De asumir la dificultad intrínseca de este juego no tanto como como un reto a superar, sino como una circunstancia para disfrutar.

Nuestro SWING de cada día

Las sesiones de Golf Razonable están trufadas con todos estos aspectos mentales. Considero que son fundamentales para poder abordar con criterio y satisfacción las penosas situaciones de soledad, en las que no parece salir nada en condiciones con la bola y disfrutar razonablemente cuando las cosas salen bien.

En definitiva ayudar a asumir sin frustración nuestro golf de cada día.

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